UN SIGLO DE SABOR UN LEGADO QUE CONTINUA

La tradición familiar que nació en 1919 y que hoy conserva el mismo aroma, la misma calidez y el mismo corazón.

HISTORIA

Fachada tienda Curryer

El legado chocolatero de la familia Curryer comienza en 1919, cuando Mary Curryer y sus hermanos, Curtis y Ralph, emigran de Estados Unidos a México. Ese mismo año fundan Lady Baltimore en Bucareli 53, inspirada en la novela favorita de Mary, Lady Baltimore de Owen Wister. Desde su origen, la marca nace con una profunda conexión entre historia, cultura y pasión por el cacao.

Gracias a los conocimientos técnicos que Ralph adquirió en prestigiosas chocolateras de San Francisco y a la sensibilidad artesanal de Mary, se sentaron las bases de una chocolatería distinta. La combinación de técnica, oficio y cuidado en cada detalle dio forma a una marca que pronto se convertiría en un referente de tradición, elegancia y sabor.

Con el paso del tiempo, los hermanos tomaron caminos distintos, lo que dio origen a nuevas empresas y marcas, como Curryer y McKim. Cada una desarrolló su propio estilo, pero todas conservaron el mismo espíritu artesanal que nació en aquel pequeño taller impregnado del aroma del cacao.

TRES MUNDOS, UN MISMO CORAZÓN

Celebramos el chocolate como una herencia viva: McKim, confitería que vive en cada temporada; Curryer, donde la artesanía honra la tradición; y Lady Baltimore, la expresión más refinada del linaje.

Celebramos el chocolate como una herencia viva: McKim, confitería que vive en cada temporada; Curryer, donde la artesanía honra la tradición; y Lady Baltimore, la expresión más refinada del linaje.

VISÍTANOS

Boutiques donde el chocolate se vive, se huele y se siente con el alma.